lunes, 11 de marzo de 2013

"Desde su cabaña de madera, Ho dirigió dos  largas guerras de liberación.
La tuberculosis lo mató antes de la victoria final.
Él quería que sus cenizas fueran arrojadas libremente al viento, pero sus camaradas lo convirtieron en momia y lo encerraron en un sarcófago de cristal."
Eduardo Galeano. Espejos. Una historia casi universal.

Me pregunto: por qué no respetan  casi nunca el deseo de los muertos... 



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