miércoles, 12 de diciembre de 2012

Después veremos...

Quienes han escuchado hablar de los zapatistas, creen que vinieron al mundo en 1994, que el Sub Comandante Marcos, el Sub Comandante Pedro y el resto de la insurgencia, tuvo una preparación previa y el primero de enero de aquel año tomaron San Cristóbal de las Casas. Pues no fue así, hubo una semilla, que llegó allá por 1984, el 17 de noviembre, y comenzaron a ir haciendo el gran esfuerzo en desaprender para aprender, tránsito de ruidos, asumir la cosmovisión de los pueblos mayas, de los tojolabales, los tzotziles, de uno por uno y dejar de ser, de a poquito, el blanco, el mestizo, echar a un lado la mentalidad occidental, y que se fuera gestando en ellos y ellas, la forma de hablar del Viejo Antonio, la forma de hablar del escarabajo Durito.
Puede que esto parezca una apología y hasta lo sea, no me avergüenzo. Quedan  pocos intelectuales coherentes quienes aun se abrazan, no ya con el Sub, porque nunca el Sub pretendió que le siguieran, la cuestión era al vesre; muchos optaron or la moda del los primeros días , y hasta meses quizá, pero más tarde ya molestaban los zapatistas. Pero estimados amigos y amigas, saben por qué molestaban, por no entenderles, por pretender que sí les entendían y era mentira, y ahora crean teorías para desacritar. Es que nunca, jamás se tomaron un minuto siquiera, para percatarse que primero hay que desprenderse de un buen lastre europeo, para que más tarde, tal vez, podamos hacer esto, sencillas apologías. Después veremos...  

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