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viernes, 25 de enero de 2013

La estrella roja , la hoz y el garfio


Me dieron una estrellita roja en la escuela, pero no tiene un ancla dorada. Dijo mi sobrinito de cinco años , que va al preescolar, cuando vio en mi bolso una insignia del Ejército Rojo, con la hoz y el martillo.
No es un ancla, le expliqué riéndome, es un martillo –dibujándolo separado-, que representa a todos los trabajadores de las fábricas, los trenes, los barcos…”¡y la lanchita de Regla!”, también , también…y me reía un poquito más.
Y esto- le fui dibujando una hoz-, es… “¡un garfio, el garfio como el de todos los piratas, y el jefe es el Capitán Garfio!”. La risa entonces fue compartida por los otros presentes. Bueno, le contesté sonriéndome, no es precisamente un garfio, es un instrumento que usan los campesinos para trabajar…”¡No! Los piratas no van al campo a trabajar, los piratas hunden barcos y tienen una isla llena de tesoros!” Me di cuenta que tenía que seguir por la cuerda del niño, y me acordé de una historieta infantil cubana, devenida en dibujo animado. “Pablín, pero Rui la Pestex no tiene garfio, ni tiene isla con tesoro ninguno, al revés, se quiere quedar con la Isla del Coco”. “Pero eso no es un pirata de verdad , es una rata, tío, y además, es un muñequito…” . Poniendo una cara como pensando, si su tío Frank era bobo o estaba jugando con él.
Pero el tío ni era bobo, ni estaba jugando con él. El tío, pensaba, cómo, solamente unos poquitos años atrás, el sobrino hubiese asociado aquella imagen con la bandera de un país frío…donde la nieve se derritió.

  

jueves, 27 de diciembre de 2012

Imagen habanera de Corea del Norte.

Cada día, subo la avenida más suntuosa de La Habana, en la barriada de El Vedado: la calle Paseo. En un momento convergen, en la misma acera dos embajadas con sendas monarquías constitucionales, la una senil, la otra pragmática. Son las del Reino Unido y la llamada República Popular Democrática de Corea, o sencillamente: Corea del Norte. Sabemos de los miles de trancos  y atravancos, del caos de los Kim creídos king, creídos dioses. Tanto , que si hubieran atentado contra la vida de Kim Il Sung- y por favor, no lo deseo a nada-, antes que magnicidio devendría en un pseudo deicidio.

Pero, increíblemente, el post modernismo  toca lo supuestamente intocable. Hasta los dioses.
 La mañana pasada, me topé con una muchacha de rasgos asiáticos, a las puertas del caserón que guarda la legación diplomática coreana. Vestida con una blusa de boutique, zapatillas deportivas y los blue jeans, hubiese terminado siendo una chinita más. Alguna turista que visita la isla en estos meses de alza. Pero,  y en aquel desenfado, lejos de misiles y ojivas nucleares y paralelo 38, aquí, en La Habana y barriada aristocrática de El Vedado,  estampaba en su pecho la metálica banderita roja con el rostro de Kim Il Sung.
una foto, y el post-modernismo quedaría retratado. Una foto  y nada más.