"Desde su cabaña de madera, Ho dirigió dos largas guerras de liberación.
La tuberculosis lo mató antes de la victoria final.
Él quería que sus cenizas fueran arrojadas libremente al viento, pero sus camaradas lo convirtieron en momia y lo encerraron en un sarcófago de cristal."
Eduardo Galeano. Espejos. Una historia casi universal.
Me pregunto: por qué no respetan casi nunca el deseo de los muertos...
lunes, 11 de marzo de 2013
jueves, 7 de marzo de 2013
SEGUID EL EJEMPLO QUE CHÁVEZ NOS DIO...
Seguid el ejemplo que Chávez nos dio. Seguirlo en el niño que sigue jugando y con su lucides lúcida deja atrás, con un batazo bien largo, a los que no saben perdonar y solo traen en su boca el boca el odio. Seguirlo en los niños y niñas que tienen el verbo tan limpio como las mañanas y desconocen lo que puede ser el rencor y la desidia. Seguirlo siempre, de tal forma que lo descaudillemos, antes que otros lo encaudillen y sea imposible mirarle el rostro, porque está encandilado y tiene una seriedad cercana a lo marmóleo. Seguirlo siempre , fuera de las cajas fúnebres y los panteones. Seguirlo en los potros de las sabanas. Seguirlo en quienes no guardan ambición de poder. Seguirlo en la -posible- paz en Colombia. Seguirlo llorando con lágrimas en el momento de las lágrimas y con risa y carcajada en el tiempo alegre. Seguirlo, de modo crítico y nunca monolítico, porque no es de piedra y que sean las manos que lo acompañan , como ayer, múltiples manos.
Seguid el ejemplo que Chávez nos dió. Hoy, mañana, siempre.
viernes, 8 de febrero de 2013
Parábola de Camilo Torres
Como igual nadie entendió el por qué de la vocación
sacerdotal del joven Camilo Torres Restrepo- ni siquiera quien le acompañó a la
estación de La Sabana, Luis Villar Borda-, igual, nadie entendió por qué se fue
a la montaña. Cuando la montaña era algo más que…
Y digo nadie, porque no lo entendió el entonces
naciente Ejército de Liberación Nacional, quizá esos fueron los que menos. Los
más alejados de comprender el carisma místico de Camilo, la forma en que él
veía la emancipación de su pueblo.
Camilo fue un hombre que la vida lo fue arrastrando.
Si bien nada guardaba de cura de confesionario, y eso lo encontramos cuando le
expulsan de la capellanía de la Universidad Nacional, tampoco con el secuestro
de civiles y extorsión de dinero.
Enrique Santos Calderón, diría que es una lástima para
la izquierda colombiana, que , teniendo a Camilo, se vayan a buscar modelos que no tienen nada
que ver con él.
En carta de Isabelita Restrepo, madre del irreverente
cura, escribe: “Fidel quiere que escoja una casa donde vivir, pero yo le digo
que él manda en Cuba, pero no en esta madre suya”.
Terminó sus años aquí, en esta isla y pocos lo saben.
Es una parábola. La misma parábola del enigma de la vida de Camilo Torres
Restrepo.
Camilo y el Ayatollah Jomeini
En la Plaza de la Revolución de la Habana, hay una
imagen de Camilo. La erigieron en el Ministerio de Comunicaciones y mira a Nuestro Martí. Cerca, en el edifico
del Ministerio del Interior, Che Guevara. El argentino no hace esfuerzo alguno
por identificarse: es la foto de Korda y todos le conocen. Ha estado allí, de
una forma u otra desde el 18 de octubre de 1967. Celia le advirtió al
comandante Ramiro: no se te ocurra sacarla.
En 1997 tomó un soporte que es el que se distribuye en
postales.
Ayer, hablé con un amigo mexicano; amigo mío y de la
Revolución Cubana. Hacía dos años que no
visitaba la isla. Le mostré la imagen de Camilo. No lo conoció. Se colocó los
espejuelos. Ustedes están locos, pero no para colocar en la Plaza de la
Revolución al Ayatollah Jomeini. Le miré
extrañado. Oiga , ese es Camilo
Cienfuegos. Bueno usted dirá que es Camilo, pero así de serio, deja de serlo y
se convierte en un integrista iraní.
Es cierto. Cumplimos con Camilo, merecido espacio.
Pero le arrugamos el rostro.
Dos Camilos tengo yo...
Nuestro continente sufre de cargar con la necrofilia
como algo que debemos admirar. Pasan los año s y seguimos conmemorando las
muertes y olvidando los nacimientos.
Damos vivas a las mortajas, enterramos las serpentinas.
Así, el Camilo cubano es traído a nosotros, cuando se
nos fue; así el Camilo colombiano es alabado por un fusilito.
Quién recuerda el cumplevidas de ambos. Muy
pocos. Se impone la necrofilia
centenaria, de la cual, los rebeldes, no hemos sabido sacudirnos.
La biofilia, que tanto cita Paulo Freire, parece
maldita incluso entre algunos educadores y educadoras populares. Camilo Torres
fue el precusor de la Teología de la Liberación. El fundador junto a Fals Borda
y Umaña Luna de la primera Facultad de Sociología
de América Latina. De crear la organización política Frente Unido, donde iba la
Democracia Cristiana, pasando por el ala disidente del liberalismo colombiano-
el Movimiento Revolucionario Liberal, encabezado por López Michelsen-, hasta miembros de las Juventudes Comunistas.
Del Camilo cubano, los niños solo conocen que su
avioneta se perdió en el mar. El resto, que hay escuelas de formación militar
que llevan su nombre. Pero, a quién el che le dedica su texto Guerra
de guerrillas …casi nadie lo sabe…casi nadie sabe de la novia salvadoreña
mientras fregaba platos y de sus acercamientos ligeros al anarcosindicalismo,
gracias a los emigrados españoles.
Dos Camilos tengo yo…a los dos los llevo vivos
jueves, 7 de febrero de 2013
Historia clínica de un militante intelectual de las extremas izquierdas
Nacido en Trevelin, 1969, militó en
la Corriente Bolchevique- Bandera Roja (C.B.-B.R.). Se doctoró en el Centro de
Investigaciones Kim Il Sung (C.I.K.I.S.), con el trabajo La parasicología analizada desde una óptica juche, texto el cual
recibió varios reconocimientos internacionales como el Premio Zhdánov de
Ensayística Científico Social y mención honorífica de la Fundación Presidente
Gonzalo.
Posteriormente, con su tratado “El polpotianismo ilustrado como nueva
percepción del trabajo socio comunitario”, merece una beca en la
Universidad Baader-Meinhof, en la cual
sería uno de los impulsores de la licenciatura en “Teoría de la Política
Exterior de Enver Hoxha”, donde impartiese la asignatura “Análisis del
revisionismo vulgar del XX Congreso del PCUS”.
Publica el volumen Indumentaria de líderes históricos de
liberación. Lectura avanzada de Suje Bator a Mathieu Kérékou. Donde realiza
una profusa investigación de los atuendos más significativos de ciertos
personajes que oscilaron en las líneas de poder antes y durante la Guerra Fría.
Tal escrito le permitió adentrarse en el campo de la llamada por él “antropología
avanzada de la futura sociedad comunista”.
Se auto designa el título doctor honoris causa en dos ocasiones, logrando hasta el momento
que ningún intelectual haya arribado a tal grado académico, al menos por dicha
vía.
Radicado actualmente en Lesotho, se
dedica al estudio y difusión de los textos de Mengistu Haile Mariam.
Nota: Debido a su patología esquizoide olvidó su nombre...
viernes, 25 de enero de 2013
La estrella roja , la hoz y el garfio
Me dieron una estrellita roja en la
escuela, pero no tiene un ancla dorada. Dijo mi sobrinito de cinco años , que
va al preescolar, cuando vio en mi bolso una insignia del Ejército Rojo, con la
hoz y el martillo.
No es un ancla, le expliqué
riéndome, es un martillo –dibujándolo separado-, que representa a todos los
trabajadores de las fábricas, los trenes, los barcos…”¡y la lanchita de
Regla!”, también , también…y me reía un poquito más.
Y esto- le fui dibujando una hoz-,
es… “¡un garfio, el garfio como el de todos los piratas, y el jefe es el
Capitán Garfio!”. La risa entonces fue compartida por los otros presentes. Bueno,
le contesté sonriéndome, no es precisamente un garfio, es un instrumento que
usan los campesinos para trabajar…”¡No! Los piratas no van al campo a trabajar,
los piratas hunden barcos y tienen una isla llena de tesoros!” Me di cuenta que
tenía que seguir por la cuerda del niño, y me acordé de una historieta infantil
cubana, devenida en dibujo animado. “Pablín, pero Rui la Pestex no tiene garfio,
ni tiene isla con tesoro ninguno, al revés, se quiere quedar con la Isla del
Coco”. “Pero eso no es un pirata de verdad , es una rata, tío, y además, es un
muñequito…” . Poniendo una cara como pensando, si su tío Frank era bobo o
estaba jugando con él.
Pero el tío ni era bobo, ni estaba
jugando con él. El tío, pensaba, cómo, solamente unos poquitos años atrás, el
sobrino hubiese asociado aquella imagen con la bandera de un país frío…donde la
nieve se derritió.
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